domingo, 23 de junio de 2013

Aroma a felicidad

Su mujer lo sorprendió con los ojos entornados, aspirando profundamente el olor impregnado en el cuenco de sus manos. Hacía varios meses sus miradas y respuestas evasivas le hacían intuir algo y ahora ese extraño gesto; todo lo delataba. Él le confesó que hacía un mes se había despedido para siempre de ella y ya no se volverían a ver, pero ese aroma de tibio líquido ambarino, como el más fino perfume, permanecía en sus manos. Recordó nuevamente su última noche con ella, el cálido trayecto de sus temblorosos dedos moviéndose suavemente hacia su pequeño tesoro y, una vez allanado, ella como un  manantial, completamente húmeda y feliz.  Definitivamente, ese aroma a madera olorosa, a agua salada de mar, se había quedado en su centro, en su profundidad. Entonces supo que ella nunca se había ido y que había llegado el difícil momento de la partida.

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Nombre: Patricia Jiménez
Alias: Mariposa
Sitio webPolvo de mariposas
País: Colombia

1 comentario:

  1. Muy tierno ese aroma de felicidad, una prosa muy poética

    Besicos

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